4 de diciembre de 2009

Lo imposible...

Empiezo a recordarte ya sin palabras, aunque quisiera volver a detenerme de nuevo sobre tu rostro...
Mas la bruma va borrando lentamente las comisuras de tu boca y esta lluvia nocturna está mezclando sus gotas más amargas con lágrimas extrañas.

Sé, con certeza, que este blues que está sonando va a despertar de su letargo a mis condenadas nostalgias.

La calle continúa llenándose de sombras y mientras mi pensamiento se empapa de esta sempiterna melancolía que cada noche me atrapa.

No me has dejado tu tacto en mi memoria, tan sólo esta absurda duda a la que me enfrento noche y día.

Tu recuerdo es como la seda, que va poco a poco resbalando; dejándome desnuda ante las inclemencias de la vida.

La desmemoria va cubriendo delicadamente mis ojos, como sutil gasa, y acabará por borrar la nitidez que conservo de cada instante; nublará también mi pensamiento, otorgando a mi pasado la apariencia de un extraño regalo que nunca volveré a abrir…
De nosotros sólo se salvará lo imposible, mientras aún sea capaz de imaginarlo…

Imagen: Bouncybhall




Intérprete: Gary moore - As The Years Go Passing By

1 de diciembre de 2009

El cartel

En una pequeña loma destaca una humilde vivienda encalada; entre las pardas viñas que amarillean con la tímida y otoñal luz del sol el campo espera el nuevo vigor primaveral.

Junto a la casa un holgado cordel, soportado por dos finos troncos, sostiene la nívea colada que se balancea con la leve brisa.
La autopista colindante azota con sus continuos vuelos rasantes la calma cotidiana que desprende el lugar.

Como si el fluir constante del tráfico fuera la única vía de esperanza adonde aferrarse, sus habitantes confían que la suerte pase algún día y se detenga.

Para despejar las dudas, junto al arcén, han improvisado un cartel de madera, con letras irregulares pintadas en blanco en el que aparece escrito:

Familia busca trabajo

Pero la suerte parece que nunca se para a leer…


Imagen: Maria Amparo Diaz Rastrojo




Intérprete: Les fragments de la nuit - Entre ciel et fer

22 de noviembre de 2009

Gente corriente

Él no tiene costumbre de saludar levantándose ligeramente el sombrero, ni se apoya al caminar sobre la empuñadura de un elegante bastón.
Su reloj no cuelga de ningún bolsillo de algún impecable chaleco.

En su cuello tampoco luce corbata alguna anudada con delicado esmero.

Sus pies calzan unos deformados zapatos, con punteras ligeramente envejecidas.
A su paso el aire se queda envuelto en fragancias de colonia barata; regalada, probablemente, por algún familiar.

Nunca porta ningún maletín de piel, tan sólo la prensa local bajo el brazo y algunas bolsas con piezas de pan o frutas.

Cada mañana cruza la calle para hacer algunos recados y, tras cumplir con su complaciente tarea, vuelve para dar el paseo rutinario por el barrio.
Casi siempre lo termina en la taberna, tomando algunos vinos con amigos o en el parque, sentado en sus pacientes bancos…

Así, día tras día, pasa su tiempo; complaciendo a la mujer en sus quehaceres y quejándose de lo mal que está la vida con sus compañeros de banco o de taberna.
Aunque serena y bien merecida tras cumplir, como el que más, con años de trabajo y dedicación.

Es sólo un hombre de barrio, un conocido más; no sale en las portadas de las revistas ni nunca provocó escándalo alguno.
Comedido, entrañable y querido por todos; que sabe conservar el encanto de lo cotidiano en la realidad que me toca vivir.

Es de esa clase de personas que, de manera desinteresada, comparten los “buenos días”, “vaya día hace hoy”, “vaya usted con Dios” o ¿cómo estamos hoy?....

Gente corriente que nos dulcifica la vida, personas que el día que no las encontramos es cuando, probablemente, más presentes están…


Imagen: JESÚS URIARTE




Intérprete: Gente- Presuntos implicados